Colocá las harinas, el azúcar y la sal en un bol. Incorporá el yogur natural y el agua. Mezclá con una cuchara de madera hasta integrar los ingredientes y formar una masa tierna.
Amasá durante un par de minutos, hasta obtener una masa homogénea. Colocala en un recipiente, cubrila y dejala reposar durante 24 horas en la heladera.
Retirá la masa de la heladera y dividila en bollos pequeños. Dejalos reposar durante 1 hora a temperatura ambiente, cubiertos para evitar que se sequen.
Espolvoreá la mesada con sémola fina y estirá cada bollo con un palo de amasar hasta formar discos de pan pita.
Precalentá el horno a temperatura máxima y cociná los panes directamente sobre su piso, siempre que sea apto para cocinar alimentos. También podés utilizar una sartén de hierro bien caliente, cocinándolos de ambos lados hasta que estén hechos.
Una vez cocidos, cubrí los panes con un lienzo o repasador limpio para conservar la humedad y evitar que se sequen.